Metafísica

La Séxtuple Progresión del Amor Divino

La ciencia de la meditación se basa en el trabajo con energías subjetivas. El meditador experimentado puede, en su meditación, cooperar con otros para distribuir tales energías allí donde son más necesarias por medio del poder del pensamiento. La energía primaria, subyacente a toda vida sobre este planeta, es la energía del amor irradiante de Dios, o Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos el ser.

De la misma manera que el latido del corazón humano establece el ritmo por el que circula la sangre a través del cuerpo, la energía del amor fluye a través de la vida con su propio modo y ritmo. En el caso de nuestro planeta, la Tierra, el flujo y reflujo del amor emanante del corazón del Sol está indicado por los ciclos de la Luna. El momento de la Luna llena es la marea alta del flujo planetario, simplemente porque la Luna no se interpone entre el Sol y la Tierra, sino que está directamente opuesta al Sol. En los periodos de luna llena, cada uno puede participar más plenamente al caudal de amor divino ya que el flujo de energía se encuentra entonces en su punto culminante. Cada luna llena ofrece la posibilidad de ser parte consciente en el gran proceso planetario - la abarcante corriente de energía, conocida como la séxtuple progresión del amor divino.

Esta progresión comienza simbólicamente en el centro coronario planetario (Shamballa), el centro del propósito y de la voluntad planetarios, el centro donde se origina la voluntad al bien. Esta voluntad al bien es trasmitida como amor esencial. Desde el centro coronario planetario, la corriente de amor progresa hacia el corazón planetario, la Jerarquía espiritual. La Jerarquía es el Reino de las Almas, el quinto reino de la naturaleza o Reino de Dios. Está compuesto por quienes han pasado más allá de la etapa de evolución estrictamente humana, para entrar en lo que podría llamarse estado superhumano. La Jerarquía es el depositario del amor y la sabiduría planetarios y formula el Plan de luz y de amor para realizar el Propósito de Dios y hacer avanzar a la humanidad.

A medida que alcanza a la Jerarquía, este flujo de amor se concentra en un punto único, el corazón de amor en el interior de la Jerarquía, el Cristo. Es el Cristo viviente, instructor de ángeles y hombres, el mayor de esta gran familia de hermanos: la humanidad. El Cristo, manteniéndose en el corazón de la Jerarquía espiritual, es el mismo gran Maestro mundial que las grandes religiones mundiales conocen bajo diferentes nombres.

Desde el Cristo, la corriente de amor divino fluye hacia el nuevo grupo de servidores del mundo, un grupo de individuos subjetivamente relacionados y que trabajan, cada cual en su lugar y a su manera, para encarnar y dar cuerpo a la luz y al amor en el corazón de los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo entero - quienes reaccionan positivamente al amor y a la idea de correctas relaciones humanas.

El flujo de amor emerge finalmente, a fin de encontrar una expresión física, a través de diferentes puntos focales por medio de los cuales el Cristo puede trabajar. Uno de estos puntos focales podría ser, por ejemplo, un centro planetario importante como Nueva York, Londres o Ginebra, o una importante organización mundial como las Naciones Unidas.

Esta es la Séxtuple Progresión del Amor Divino subyacente en toda meditación. Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida, pasando por la Jerarquía espiritual del planeta y a través del punto del corazón de la Jerarquía, el Cristo; del Cristo al NGSM que, a su vez, la dirigen hacia los hombres y mujeres de buena voluntad por todo el mundo y hacia las actividades humanas en el plano físico externo de la vida.

Cada uno es parte de este proceso viviente. Cualquiera puede llegar a ser un participante consciente en este flujo de amor, en esta realidad planetaria subjetiva que subyace en el mundo externo de las cosas.

 

 

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