Metafísica

Meditación Oculta: Un ejemplo

Esencialmente hay dos tipos de meditación - mística y oculta. Y ambas se diferencian por diversas técnicas.

Las formas místicas de meditación se basan principalmente en la naturaleza sensible y activa de un deseo intenso de unión espiritual, o de alguna experiencia espiritual personal. Este tipo de meditación tiende a ser introspectivo y autocentrado.

La meditación oculta, por otra parte, se basa en todo lo que la experiencia mística ha podido aportar para llevar la idea de meditación un paso más lejos. El objetivo ya no es la iluminación y la inspiración personales, sino la utilización correcta de la técnica de meditación para servir a la elevación y transformación del reino humano y del mundo en el que vivimos. La meditación oculta es un método de cooperación en el proceso de la evolución y redención planetarios.

Hoy en que tantos absurdos e inexactitudes se atribuyen al término “oculto”, es útil tener presente una sencilla definición. El ocultismo es la ciencia del flujo de la energía y de las relaciones energéticas. La meditación oculta es un medio de dirigir energía consciente e intencionadamente desde una fuente reconocida, a fin de producir efectos específicos.

Naturalmente, es posible meditar con un objetivo puramente personal, para adquirir la facilidad en el contacto con fuentes de potente energía a fin de utilizarlas para sus propios fines, materiales o sutiles. La energía, de por sí, es impersonal. Puede ser utilizada para fines tanto buenos como malos. El factor determinante en cada individuo es la motivación. Si en la meditación tratamos de canalizar las energías de luz, amor y voluntad al bien, estas mismas energías traen consigo su propia protección contra las malas utilizaciones.

La energía más poderosa disponible para nosotros en el momento actual es la del amor. La verdadera naturaleza del amor es desinteresada e inofensiva. Si las cualidades inherentes a las energías que recibimos en la meditación no son también una parte de las energías del meditador, esas energías no pueden transmitirse de forma segura y efectiva. Hay entonces un bloqueo, un impedimento en el canal de transmisión que impide o desvía el flujo de energía y aborta su verdadera utilidad. La meditación oculta depende de la cualidad, el motivo, el estado de conciencia, la condición espiritual y el propósito definido del meditador.

La meditación oculta es una actividad mental que requiere una condición de alineamiento, es decir, de unión entre los tres aspectos de la mente: el inferior o mente concreta, el alma, y el superior o mente abstracta. Este alineamiento integra los tres aspectos del meditador individual, espíritu, alma y cuerpo, haciendo accesibles para él los recursos espirituales de la vida, la conciencia y la forma.

Por medio de este alineamiento el meditador está unido también con el principio vital de todas las cosas que viven en el planeta, y con el alma o conciencia de toda manifestación. De este modo, el alineamiento es dual; vertical y horizontal. Y esto crea la forma básica de toda meditación oculta verdaderamente espiritual.

Hoy día, el tipo más efectivo de meditación oculta es llamado Raja Yoga, la “Ciencia Real del Alma”. Un yoga es un camino disciplinado a fin de conseguir la unión o alineamiento, y una medida de control en algún plano de la conciencia. El Raja Yoga utiliza la imaginación creadora, el arte de la visualización y la utilización de un pensamiento simiente para ejercitar y expandir la mente en el mundo del significado y de la significación. Sólo siendo conscientes del sentido y la significación de la vida podemos funcionar plenamente como almas en encarnación

Para el individuo espiritualmente despierto el Raja Yoga procura la correcta aplicación de toda energía y recursos disponibles. La forma típica de la meditación ocultista de Raja Yoga podría formularse de la siguiente manera:

Primero, encontrar un momento y lugar donde pueda hacerse el trabajo sin interrupción o distracción. Por la mañana temprano es el mejor momento, antes de que la mente llegue a estar preocupada con los asuntos mundanos del día. La regularidad diaria es importante.

Sentarse en una silla con respaldo recto teniendo bien derecha la columna vertebral aunque con el cuerpo confortable y relajado. Poner las manos, con los dedos entrelazados, sobre las rodillas. Efectuar algunas respiraciones lentas y profundas al tiempo que la conciencia se vacía de todo aquello que podría causar ansiedad y distraer la atención.

Elevar la conciencia a través de la imaginación creadora hacia un punto focal fuera y por encima de la cabeza. Considerar ese punto como la mente inferior, la mente analítica, crítica, tranquila y sin movimiento, como un tranquilo estanque de luz. Proyectar una línea de luz hacia arriba al centro del alma, viendo al alma como un sol brillante, una fuente radiante de energía. Este es el Yo espiritual real.

Visualizando, prolongar la proyección de la línea de luz en dirección a la mente superior o abstracta, el aspecto más inferior del Yo divino. Mantener este alineamiento iluminado en la imaginación por medio de la visualización. Esto debería llevar tan sólo unos pocos minutos.

Hacer una pausa o intervalo, consciente de la luz y la energía del alma como el punto central en la conciencia. Así, manteniendo la mente firme en la luz, meditar durante unos pocos minutos sobre un pensamiento simiente, por ejemplo, “Que el alma controle la forma externa, la vida y todos los acontecimientos. Que el amor prevalezca. Que todos los hombres amen”.

Examinar primero las palabras con la mente analítica, después, tratar de penetrar en el significado interno real. ¿Qué significaría si el alma controlara toda la vida sobre la tierra y si el amor fuera la energía relacionando a todo el género humano?

Visualizar entonces el flujo y la precipitación de energía en todo el planeta, desde el punto más elevado de la vida divina al punto más inferior de la manifestación física.

Detenerse unos momentos para reflexionar sobre las vías y medios de emplear las energías de luz y amor en todos los dominios de la vida humana, en todas las partes del mundo.

Finalmente, actuando como un canal para la transmisión de energía y como un acto de servicio a la humanidad, derramar las energías liberadas durante la meditación. Utilizar la Gran lnvocación para visualizar la luz, el amor y el poder irradiando e inspirando la conciencia humana:

LA GRAN INVOCACION

 

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios
Que afluya luz a las mentes de los hombres
Que la luz descienda a la tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios
Que afluya amor a los corazones de los hombres
Que Cristo retorno a la tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres
EL propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres
Que se realice el Plan de amor y de luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

 

 

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