Metafísica

La Naturaleza del Alma

El alma es el asiento de la conciencia y la cualidad, el verdadero servidor, el discípulo. El término “discipulado” define el esfuerzo por vivir una vida de servicio con sus inevitables expansiones de conciencia.

El alma es la voluntad al bien inteligente del principio amor, el centro de fuerza espiritual por el que pueden realizarse los Planes de Dios. Toda forma, de cualquier clase, ya sea un átomo, un ser humano o un planeta tiene - o es - un alma. El alma, o principio de conciencia, aunque es idéntico en naturaleza en todos los seres humanos, varia sin embargo en el grado de desarrollo alcanzado.

El estudiante de meditación requiere una fuente de enseñanzas prácticas en las que tenga confianza y que pueda aplicar y probar en sí mismo. Cada expansión de conciencia, que es siempre autoiniciada, prepara para expresar la conciencia del alma de forma más clara y exacta. Existe una “cadena” jerárquica, en relación con la vida del alma, que relaciona a todos quienes son capaces, en cierta medida, de expresar las cualidades y principios de nuestra vida planetaria en evolución. Todos están relacionados unos a otros siendo interdependientes, de la unidad al todo, y la realización de cualquier individuo afecta profundamente al todo.

El alma humana incluye a la personalidad a través de la cual la vida se expresa, pero no está limitada por ella. Por medio de la meditación y la contemplación, y a través del propósito sostenido del discípulo, el alma ilumina la mente e inspira al corazón, que a su vez, transmiten comprensión y sabiduría al cerebro. La psique o alma, el sujeto que percibe o el pensador, es la inmortal e imperecedera chispa de divinidad, el Hijo de Dios, la inteligencia espiritual que es el verdadero hombre.

 

 

Meditaciones

Para efectos de sanación y tomar contacto con los ángeles.

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